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| Imagen: Google Imágenes | Edificio RAG, Bilbao |
El arquitecto Uriarte Protestar es ejercer la crítica y la crítica desempaña nuestra visión del mundo
María Maizkurrena | El Correo, 2011-02-08
Hay que protestar, aunque parezca que no sirve de mucho. Por si acaso. Porque quejarse es no resignarse del todo. Porque es mantener una memoria paralela allí donde la memoria oficial erige sus vacíos como si fueran edificios de moda. Y porque protestar es ejercer la crítica y la crítica desempaña nuestra visión del mundo. En general, nos gusta creer que ha pasado la época de los grandes desaguisados urbanísticos, pero es que ahora las cosas se hacen de otra manera y todo parece mejor. El daño es menos evidente. El entorno, al fin y al cabo, se ha vuelto más amable. Pero ahí están los 'protestadores', enredando, amargando la fiesta, poniendo el dedo en la llaga. Sí, nuestras ciudades han mejorado mucho, pero también hay mucho de qué quejarse. Hay mucho que decir.
