2010/08/04

hemeroteka | Getaria: Lo que cuenta la cuna de Gipuzkoa

Imagen: El Diario Vasco
Lo que cuenta la cuna de Gipuzkoa
Getaria da a conocer a los visitantes los resultados de muchos años de investigación. El casco antiguo del que fue el puerto más importante de la Gipuzkoa várdula es todo un libro de Historia
Nerea Azurmendi | El Diario Vasco, 2010-08-04

Elkano, ratón, asadores, Balenciaga, playa... Cuatro o cinco palabras resumen lo que mayoría sabemos sobre Getaria. Durante dos décadas, sin embargo, diversos grupos de arqueólogos han rebuscado en el subsuelo de la cuna de Gipuzkoa -fue en esta villa, que el año pasado cumplió los 800 de su fundación, donde en 1379 tuvo lugar la primera junta de la Hermandad General del territorio-, y han encontrado con un completo libro de Historia. Un libro que no sólo da cuenta del devenir de la localidad, sino que ayuda a entender mejor la evolución histórica de la Gipuzkoa costera.

Dos visitas guiadas -'San Salvador, una pequeña catedral' y 'Las raíces de Getaria', concebidas y conducidas ambas por arqueólogos que han participado directamente en las excavaciones- traducen a términos comprensibles para cualquier visitante lo más sustancial de los resultados de las investigaciones, que todavía tienen muchas líneas abiertas.

En los próximos días, con motivo de 'Salbadoreak', las fiestas patronales en honor de San Salvador, en Getaria primará el bullicio sobre la tranquilidad que impera normalmente -no está garantizada en verano- en el casco antiguo que se desciende hacia el mar acomodándose como puede al pequeño valle que en su día formó el cauce de un río. Pero las fiestas y los previsibles problemas logísticos, como los relacionados con el aparcamiento, que probablemente afectarán a muchos foráneos terminarán, y la iglesia de San Salvador y el palacio Zarautz, los polos principales de ambas visitas, seguirán dispuestos a contar sus historias.

La pequeña catedral
El nombre elegido para la visita que tiene como centro la iglesia de San Salvador, además de resultar muy evocador, se llena de contenido cuando se atraviesan las puertas de uno de los más destacados templos góticos de Gipuzkoa, declarada Monumento Nacional. Si la puerta se cruza en compañía de Patricia, responsable de la visita, el templo en el que se celebraron las primeras Juntas Generales de Gipuzkoa comienza enseguida a desvelar sus secretos. Porque en este edificio que no ha dejado de evolucionar desde que comenzó su construcción en el siglo XIV sobre un templo previo se advierten cosas raras. Tan raras como que el suelo sobre el que se asientan los bancos que miran al presbiterio elevado y al altar tiene una más que perceptible pendiente. O la irregularidad de las formas de la nave y los distintos niveles que, a primera vista, se advierten en un templo que es uno de los más hermosos de Gipuzkoa.

Esas peculiaridades se explican porque, tal como señala Patricia, la parroquia de San Salvador «es un organismo vivo que ha ido creciendo y adaptándose al terreno». Y en ocasiones se lo han puesto difícil, porque cuando se decidió erigir el templo se optó por la orientación canónica, de este a oeste, forzando las condiciones naturales de un terreno que era el menos apto para esa precisa orientación. «Las soluciones constructivas del románico no habrían permitido construir de esta manera, pero el gótico sí les facilitó recursos para hacerlo», apunta, y la visita se convierte también en una interesante aproximación a las técnicas de construcción propias del gótico.

Pero si algo proporcionó el gótico a la arquitectura religiosa fue altura, y por las alturas normalmente vedadas a los visitantes transcurre gran parte de la visita. Quien considere poco soportable girar, girar y seguir girando mientras sube por una angosta escalera de caracol debería contemplar la posibilidad de quedarse disfrutando de la paz del templo sentado en un banco, pero quien no tenga reparos en subir escaleras estrechas disfrutará del placer de recorrer los dos triforios espléndidos -e igualmente estrechos- que circundan la nave central y pueden apreciarse en la fotografía de la página anterior. La perspectiva es realmente extraordinaria, y las historias que conservan no lo son menos. Como la vida de este edificio que resultó muy dañado en las guerras carlistas no siempre ha sido tan plácida como lo es en la actualidad, también hay espacio en el recorrido para recordar los tiempos en los que se utilizó como cuartel. Y para salir a tomar el aire, dominando las vistas por encima de todos los tejados de la parte antigua de Getaria.

Lucha de poderes
Si la parroquia de San Salvador lleva siglos representando el poder eclesiástico y en su día representó también el poder de la comunidad, el templo está íntimamente ligado, en sentido estricto, a otro edificio que durante siglos fue la representación del poder económico: el palacio de los Zarautz en Getaria.

Ver cómo sigue luciendo el edificio religioso y el estado ruinoso al que ha quedado reducido el palacio construido a mediados del siglo XV por Fortún Sánchez de Zarautz, hijo del señor de Zarautz puede dar alguna pista, seguramente engañosa, de a favor de quién se dirimió la lucha.

Un llamativo elemento arquitectónico muestra, sin embargo, que por lo menos una vez la Iglesia se impuso al dinero... Los señores de la casa no sólo eran ricos de cuna sino que habían acrecentado el patrimonio introduciendo las redes de arrastre y logrando el monopolio de la pesca en la bahía de Malkorbe. Además, a juzgar por el lema de su escudo cuajado de ortigas -«begiztatu eta ez icutu» (se mira pero no se toca)- sabían conservar lo que consideraban propio, así como echar mano de lo ajeno, apropiándose para ampliar el palacio de un tramo de calle que no les correspondía. Cuando a la iglesia le tocó crecer, necesitó ese espacio y, tras reclamarlo, consiguió recuperarlo, a costa de insertar un arbotante en pleno palacio.

En la actualidad, ni la fachada con ventanas cegadas ni lo que se ve a través de los barrotes de la puerta permite albergar grandes esperanzas acerca de lo que muestra la visita 'Las raíces de Getaria', que tiene su eje central el este palacio que dejó de ser una elegante residencia en el siglo XVII aunque, con posterioridad a pesar de su deterioro, fue teniendo otros usos, desde escabechería hasta cuartel...

Pero las apariencias engañan porque, como apunta Jesús M. Pérez Centeno, de Zehazten Z.K., que durante años ha trabajado en el yacimiento de Zarautz Jauregia, ese no muy amplio y aparentemente malogrado espacio tiene una singularidad: en él se han ido superponiendo viviendas durante más de dos milenios, lo que permite reconstruir dónde y cómo vivían los getariarras de tiempos de los romanos (s. II-V), de la Edad Media (XIII-XV), de la época bajomedieval y moderna (XV-XVII), existiendo también niveles contemporáneos. «Esa riqueza cronológica no es habitual», señala, y el hecho cobra valor teniendo en cuenta que lo hallado en Zarautz Jauregia no sólo cuenta lo que sucedió en ese preciso lugar, sino que por las características del enclave se puede extrapolar a casi todo el litoral guipuzcoano.

'Getaria, puerto de Gipuzkoa' fue el nombre que se impuso al proyecto que, entre 2006 y 2008, con la participación de equipos de varias universidades y la financiación de la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de Getaria, extrajo de Zarautz Jauregia las historias que ahora se cuentan en las visitas guiadas. Según Pérez Centeno, Getaria realmente fue el puerto de Gipuzkoa desde tiempos de los romanos, porque reunía las características adecuadas -era un refugio seguro, y además tenía mucho calado- para ser una pieza clave en la estrategia de la marina imperial. Puestos a precisar, debería decirse que fue el puerto de la Gipuzkoa várdula, porque la Gipuzkoa vascona tenía su propio gran puerto: Oiasso. Cuando el imperio decayó, Getaria, siempre vinculada al mar, ejemplificó cómo las aldeas se convirtieron en villas, cómo fueron cambiando las relaciones entre poderes, cómo dejaron sus huellas las guerras... Y todo e so quedó escrito en su subsuelo y en sus paredes, para que otros lo lean y nos lo cuenten.


Las historias de la cripta
Los trabajos que se han realizado tanto en Zarautz Jauregia como en algunos templos de zonas rurales de Getaria, que han proporcionado grandes cantidades de material y están permitiendo reconstruir muchos siglos de historia, son relativamente recientes, pero hace años que Getaria está desvelando lo que ha guardado durante tanto tiempo.

Así, las obras de rehabilitación de la parroquia de San Salvador dejaron al descubierto, a en la segunda mitad de la década de los noventa del pasado siglo, enterramientos correspondientes a distintos períodos históricos. La arqueóloga Mertxe Urteaga dirigió entonces, en tiempos en los que estaba al rojo vivo el debate sobre la intensidad de la romanización en Gipuzkoa, la que se considera la primera excavación arqueológica en el casco urbano de Getaria. Además de una amplia colección de registros cerámicos romanos, dio con una necrópolis de tumbas de laja de los siglos XI y XII en varios niveles. Esa necrópolis correspondería al cementerio de la pequeña iglesia altomedieval que ocupó primero el emplazamiento de lo que posteriormente se convertiría en gran templo gótico. En niveles superiores a esos enterramientos se ha hallado la necrópolis en cajones, que corresponde a la iglesia que ha llegado hasta nuestros días. Porque no sólo se adaptó a las circunstancias el espacio que, en la superficie, utilizaban los vivos, sino que ocurrió otro tanto bajo tierra, en el lugar reservado a los muertos. El recorrido incluye una visita a la cripta, muy bien acondicionada, que cuenta tanto sobre lo que pasó en Getaria como lo que, sobre ella, está siempre a la vista.

Fuente
Lo que cuenta la cuna de Gipuzkoa
Getaria da a conocer a los visitantes los resultados de muchos años de investigación. El casco antiguo del que fue el puerto más importante de la Gipuzkoa várdula es todo un libro de Historia
Nerea Azurmendi | El Diario Vasco, 2010-08-04

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